Yo me había enamorado de ella y a ella, pues... nada de esto le pareció bien, así que se marcho, lo de ella no era el amor o algo así creí haberle escuchado antes de un fuerte sonido de la puerta al cerrar... no lo entendía eramos felices ¿qué paso? ¿que fue lo que no vi?...
Paso tiempo, pero al final volvió, durante ese tiempo no habíamos hablado pero me busco, quería saber como estaba y que supiera lo que había decidido, por supuesto se me hizo precipitado y sin sentido que después de todo ese tiempo llegara y me dijera tal locura pero tenia ese don de convencerme con aquella sonrisa y tengo que admitir que en el gran día se veía hermosa en el altar, en sus ojos solo veía amor ojala hubiese funcionado, ojala ese amor me lo hubiera dado, la habría hecho feliz, le compraría lo que fuera, la llevaría a donde quisiera, la amaría hasta no poder mas, pero espero que no mas que aquel chico que la miraba encantado, el no era yo, y eso... eso fue lo que mas me enfureció, no entendía que podría obtener de una persona como el, nunca me pareció que fuera feliz en los días antes a ese no al menos como eran los días en los que estábamos juntas, me hacia sentir que no merecía ser feliz también, alejándose de mi de aquel modo.
Intente alejarme "superarla" lo intente con otras pero al final como lo pensé no era igual ¡no eran ella! y el la tenia todo el tiempo, después de varias visitas no fue difícil saber que ella no era feliz, que el la engañaba y que ella me necesitaba mas que nunca, así fue que decidí llevármela, por supuesto al principio ella no quería, incluso me pidió no volviera, intento convencerme de que era feliz, cuando era obvio que no lo era, realmente me enfade cuando hizo que aquel policía me llevara y me dieran un estúpido papel que me prohibía acercarme a ella. Pero tenia que hacer algo y ayudarla ella no veía el daño que se hacia, que el le hacia.
Sabiendo como estaba la situación tenia que sacarla de ahí y llevarla a un lugar donde nadie se interpondría entre nuestro amor, un lugar donde nadie volviera a lastimara y sobretodo tenia que alejarlo de ella.
Esa noche apenas y sentía mis dedos, era realmente frió; la luna reflejaba apenas una pequeña luz, estaba mejor así, nadie me vería entrar. Le había llamado en la mañana pero contesto él, colgué, debía de hacerlo lo mas pronto posible sabia. Estaban dormidos, se veían bien, el la abrazaba, pero yo sabia la verdad, veía el miedo en su hermoso rostro, como me encantaba verla dormir. Baje de nuevo a la cocina, tome el cuchillo y pensé en todo el dolor que nos hizo pasar, así que lo hice dormir a el primero, para que no me volviera a impedir ser feliz con ella, pero tenia que hacer ruido, la tenia que haber despertado, tan linda que es cuando duerme, el nunca la amo. Estaba muy agitada, y aunque me excitara tanto solo quería que nos fuéramos lejos, juntas, pero se negó, dijo que los llamaría, que me llevarían de vuelta a prisión, yo no quería volver, no es un lugar agradable, le intente explicar por que lo hacia, que solo quería que fuéramos felices, pero tenia que levantar el teléfono... así que tuve que dormirla también, así pude llevármela lejos y hacerla feliz, al fin lo que habíamos soñado desde que nos conocimos, la hice mía y fui suya como hace mucho no podía ser pero sabia que tenia que ir con ella para que pudiéramos seguir siendo felices para siempre, me recosté y con el cuchillo aun en mi mano dormimos eternamente una al lado de la otra, solas, sin nadie que interfiriera, ambas vestidas de aquel rojo, nunca se había visto mas hermosa, sabia que me amaba sabia que era feliz, abrazadas en silencio junto a la chimenea con vino y pay nunca mas nadie nos volvería a separar.
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